Puebla puede presumir mole, cemitas y chiles en nogada, pero existe otro alimento cuya historia también está estrechamente ligada con el estado: el taco árabe.
Puebla es considerada la cuna de esta preparación, surgida a partir de la influencia gastronómica de inmigrantes provenientes de Medio Oriente que llegaron a México durante el siglo XX.
La técnica de cocinar carne en un asador vertical se adaptó con ingredientes disponibles en la región. Con el paso del tiempo comenzó a prepararse con carne de cerdo, pan estilo árabe y diferentes salsas.
Esa transformación también está relacionada con el desarrollo posterior del taco al pastor, que retomó la técnica del trompo y la adaptó nuevamente a sabores mexicanos.
Actualmente Puebla conserva establecimientos con décadas de historia dedicados a estas preparaciones, junto con negocios más recientes que han creado sus propias versiones.
Recorrer las taquerías poblanas permite descubrir cómo una técnica llegada desde otro continente terminó convirtiéndose en uno de los sabores más cotidianos de la ciudad.




