Zacatlán es conocido por sus manzanas, paisajes y barrancas, pero también posee una importante tradición en la fabricación de relojes monumentales.
A principios del siglo XX comenzó en el municipio una industria especializada en mecanismos de gran tamaño destinados a torres, iglesias, edificios y plazas públicas.
A diferencia de un reloj doméstico, estas estructuras deben soportar cambios de temperatura, humedad, viento y años de funcionamiento continuo.
Los talleres zacatecos han construido piezas instaladas en diferentes regiones de México y otros países.
El reloj floral ubicado en el centro de Zacatlán se convirtió en uno de los principales símbolos del municipio. Su carátula rodeada de plantas resume dos elementos de la identidad local: el trabajo mecánico y el paisaje de la Sierra Norte.



