Cerca de Cuetzalan se encuentra Yohualichan, un sitio arqueológico cuya estructura principal destaca por sus numerosos nichos. El INAH también registra allí un juego de pelota de casi 100 metros de largo.

Los nichos muestran vínculos arquitectónicos con otros sitios de tradición totonaca. La zona ofrece otra manera de recorrer la Sierra Nororiental: a través de las huellas de quienes la habitaron siglos antes.