Hoy Xanenetla llama la atención por los enormes murales que cubren fachadas y callejones.

Pero su historia comenzó mucho antes de que apareciera la primera pintura.

El barrio se formó alrededor de 1551 y su nombre está relacionado con la palabra náhuatl xalnenetl, utilizada para referirse a una gravilla o arena volcánica que abundaba en la zona.

Ese material era utilizado para fabricar ladrillos y otros elementos necesarios para la construcción de Puebla.

Por eso, durante siglos el barrio estuvo relacionado con oficios como la alfarería y la fabricación de ladrillos.

Con el paso del tiempo su imagen cambió.

A partir de proyectos comunitarios iniciados durante la década de 2000, artistas y vecinos comenzaron a utilizar las paredes de las viviendas para contar historias del propio barrio.

Actualmente caminar por Xanenetla permite encontrar decenas de murales entre calles empedradas, construcciones antiguas y pequeñas plazas.

Antes de convertirse en uno de los rincones más fotografiados de Puebla, este barrio ayudó literalmente a construirla.