Una cueva del valle de Tehuacán conserva pistas sobre cambios que transformaron la alimentación humana. En Coxcatlán se han encontrado restos antiguos de mazorcas y de otras plantas, entre ellas aguacate, amaranto, calabaza y chile.

Estos hallazgos forman parte de una larga historia de adaptación al ambiente del valle de Tehuacán-Cuicatlán. El estudio de sus cuevas permite investigar cómo distintas comunidades recolectaron, cultivaron y modificaron plantas con el paso del tiempo.

La próxima vez que veas una mazorca, piensa en lo que puede contar una mucho más antigua. Restos pequeños, preservados durante siglos, ayudan a reconstruir una parte de la historia del maíz.