Tortillas, tamales, tlacoyos, chalupas, atole y una enorme parte de la cocina poblana tienen algo en común: todos comienzan con uno de los alimentos más importantes de México, el maíz.

Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Nacional del Maíz, una fecha que reconoce no solamente su importancia alimentaria, sino también la relación histórica que mantiene con las comunidades mexicanas.

Puebla ocupa un lugar especial dentro de esta historia. Investigaciones arqueológicas realizadas en el Valle de Tehuacán, particularmente en sitios como la cueva de Coxcatlán, han aportado evidencias fundamentales para comprender el proceso de domesticación del maíz.

Los estudios realizados en esta región han permitido analizar restos vegetales de miles de años de antigüedad y entender cómo las comunidades fueron seleccionando y transformando las plantas hasta desarrollar variedades cada vez más cercanas al maíz actual.

Hoy el cultivo continúa presente en prácticamente todo el estado y es indispensable para innumerables recetas tradicionales.

Por eso, hablar del maíz en Puebla también significa hablar de campo, gastronomía, historia y de conocimientos que han pasado de una generación a otra.