Si estás viendo Mal de amores, quizá reconozcas algunos escenarios. La serie basada en la novela de Ángeles Mastretta se filmó en Puebla, Ciudad de México y San Luis Potosí, y aprovechó calles, edificios y paisajes poblanos para recrear su época.
Entre las locaciones que destaca Netflix están la Biblioteca Palafoxiana y rincones de Atlixco con vista a los volcanes. La producción también realizó trabajo de selección de extras en Cuautinchán e Izúcar de Matamoros.
Según la plataforma, el rodaje se extendió durante 93 días entre los tres estados y contó con más de 600 proveedores locales. Para Puebla, la serie ofrece otra manera de mirar lugares conocidos a través de una historia nacida de la literatura poblana.




