Las auroras parecen cortinas de luz que se mueven por el cielo, pero sus colores tienen una explicación física. Partículas energéticas provenientes del entorno solar interactúan con los gases de la parte alta de la atmósfera terrestre. Al liberar esa energía, los gases producen luz.
Según la NASA, el oxígeno puede generar tonos verdes y rojos, mientras que el nitrógeno produce azules y morados. El verde es uno de los colores que más se observan en las auroras de nuestro planeta.
El fenómeno ocurre principalmente cerca de los polos, donde las partículas siguen las líneas del campo magnético terrestre. Y la Tierra no es el único lugar con auroras: también se han observado en Júpiter y Saturno.




