¿Cómo puede la ciencia ayudar a que una cosecha resista mejor las sequías? ¿Qué alternativas existen para combatir las plagas sin dañar el suelo? ¿Y cómo se puede producir más alimento sin agotar los recursos naturales?

Estas son algunas de las preguntas que forman parte de los retos actuales del campo mexicano y que están en el centro de la 61.ª Reunión Científica del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), que se realiza en Puebla del 14 al 17 de octubre.

El encuentro tiene como sede el Centro de Convenciones William O. Jenkins y reúne 756 trabajos de investigación de más de 70 instituciones, con especialistas que estudian alternativas para mejorar la producción agrícola, pecuaria, forestal, acuícola y pesquera.

Pero más allá de las cifras, la pregunta importante es qué puede significar este conocimiento para las personas que trabajan la tierra en Puebla.

¿Qué investigan los especialistas?

El programa incluye distintas líneas de investigación relacionadas con la producción de alimentos, el cuidado de los recursos naturales y la prevención de enfermedades que afectan a plantas y animales.

Entre los temas destacan el cambio climático, la biotecnología, la sanidad vegetal, los recursos genéticos, la inocuidad alimentaria y la salud animal.

Estos son algunos de los problemas que se busca atender y las formas en que la investigación puede contribuir.

1. Plagas y enfermedades que afectan las cosechas

Las plagas y enfermedades vegetales pueden reducir la cantidad y calidad de los alimentos que llegan al mercado. También pueden elevar los costos de producción cuando obligan a utilizar más insumos o provocan pérdidas en los cultivos.

La investigación en sanidad vegetal busca identificar organismos que dañan las plantas, comprender cómo se propagan y desarrollar estrategias para prevenirlos o controlarlos.

Entre las alternativas que pueden estudiarse están el monitoreo temprano, el manejo integrado de plagas y el uso de organismos o productos biológicos para reducir la dependencia de ciertos agroquímicos.

Para los productores poblanos, estas herramientas podrían ayudar a proteger cultivos de importancia regional, siempre que las soluciones se prueben y adapten a las condiciones específicas de cada zona.

2. Sequías, lluvias extremas y cambio climático

Las variaciones en las lluvias y las temperaturas representan un desafío para quienes dependen del clima para sembrar y cosechar.

Los trabajos relacionados con el cambio climático y los recursos genéticos pueden contribuir a identificar variedades con características útiles para enfrentar condiciones ambientales adversas, así como prácticas para conservar la humedad del suelo y aprovechar mejor el agua.

En las zonas donde la disponibilidad de agua es limitada, por ejemplo, el riego tecnificado y el seguimiento de las necesidades hídricas de los cultivos pueden ayudar a utilizar el recurso de manera más eficiente.

La investigación no elimina los riesgos climáticos, pero puede aportar información para planear las siembras, elegir tecnologías adecuadas y reducir la vulnerabilidad de las unidades de producción.

3. Semillas y biotecnología para mejorar la producción

La biotecnología permite estudiar las características de plantas, animales y microorganismos para desarrollar herramientas útiles en la producción agroalimentaria.

En el campo agrícola, estos conocimientos pueden apoyar la selección y mejora de semillas, la identificación de enfermedades y el desarrollo de alternativas que ayuden a mejorar el rendimiento de los cultivos.

Sin embargo, una tecnología no funciona igual en todos los territorios. Antes de recomendar una variedad o un método, es necesario evaluar su adaptación al clima, al tipo de suelo, a la disponibilidad de agua y a las necesidades de cada productor.

4. Alimentos más seguros y producción pecuaria

La investigación también abarca la salud animal y la inocuidad de los alimentos, es decir, las condiciones que permiten que los productos destinados al consumo no representen riesgos para la salud.

Los estudios en diagnóstico, epidemiología y prevención pueden contribuir a detectar enfermedades, mejorar las prácticas de manejo y reducir riesgos sanitarios en las cadenas de producción.

Esto es relevante tanto para quienes crían animales como para las personas que participan en el procesamiento, transporte y comercialización de los alimentos.

¿Cómo puede beneficiar esta investigación al campo poblano?

Puebla tiene una producción agrícola y pecuaria diversa, con condiciones ambientales que cambian de una región a otra. Por eso, una solución útil para una zona no necesariamente será la mejor para otra.

El reto consiste en que los resultados de las investigaciones lleguen a las comunidades productoras mediante capacitación, asesoría técnica, demostraciones en campo y acceso a tecnologías que puedan utilizarse de manera viable.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Puebla ha señalado que herramientas como la agricultura de precisión, los drones, la mecanización y los sistemas de riego tecnificado forman parte de las alternativas para mejorar los procesos productivos.

Estas tecnologías pueden ayudar a detectar problemas, administrar mejor los insumos y tomar decisiones con información más precisa. No obstante, su adopción también depende de factores como el costo, la capacitación disponible, la infraestructura y las condiciones de cada unidad de producción.

Por eso, el valor de la reunión no está únicamente en presentar investigaciones, sino en generar vínculos entre quienes desarrollan conocimiento y quienes pueden utilizarlo para resolver problemas concretos.

¿Qué es el INIFAP y por qué importa su trabajo?

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias es una institución pública dedicada a generar conocimientos y soluciones tecnológicas para el sector agropecuario y forestal.

Su trabajo incluye investigación aplicada, desarrollo tecnológico y actividades para transferir conocimientos a técnicos y productores. El objetivo es que los avances científicos puedan adaptarse a las necesidades de las distintas regiones productivas del país.

La reunión científica funciona como un espacio para presentar resultados, intercambiar experiencias y establecer colaboraciones entre investigadores, universidades, instituciones y representantes del sector productivo.

La edición de este año también contempla actividades relacionadas con la acuacultura y la pesca, por lo que su alcance va más allá de los cultivos agrícolas.

¿Cuándo termina la reunión científica en Puebla?

Si te interesa conocer más sobre el encuentro, estos son los datos principales:

  • Evento: 61.ª Reunión Científica del INIFAP.

  • Fechas: del 14 al 17 de octubre de 2026.

  • Sede: Centro de Convenciones William O. Jenkins, Puebla.

  • Participación científica: 756 trabajos de investigación de más de 70 instituciones.

  • Temas: cambio climático, sanidad vegetal, biotecnología, producción de alimentos, salud animal, recursos genéticos, acuacultura y pesca.

La información general está disponible en la agenda oficial del INIFAP. Para asistir a actividades específicas, conviene consultar el programa y confirmar si requieren registro previo.

El siguiente paso: que la ciencia llegue a las parcelas

Las investigaciones pueden abrir nuevas posibilidades para el campo, pero su impacto depende de lo que ocurra después de presentarlas: que las soluciones sean validadas, que respondan a las necesidades locales y que los productores puedan acceder a ellas.

Para Puebla, el desafío es aprovechar este intercambio científico para fortalecer las capacidades de sus comunidades rurales, mejorar el manejo del agua y el suelo, prevenir pérdidas y avanzar hacia una producción de alimentos más sostenible.

Los 756 trabajos presentados ofrecen un panorama de los problemas que la ciencia busca atender. El resultado más importante, sin embargo, será que ese conocimiento se traduzca en herramientas útiles para quienes producen los alimentos que llegan todos los días a nuestras mesas.