La vainilla proviene de una orquídea originaria de México y otras regiones de Mesoamérica.
Los pueblos totonacos desarrollaron conocimientos para cultivar y preparar sus vainas. Posteriormente, los mexicas la utilizaron para aromatizar bebidas elaboradas con cacao.
Después de la llegada de los europeos, la vainilla comenzó a viajar hacia otros continentes. Durante mucho tiempo no pudo cultivarse con éxito fuera de México porque dependía de polinizadores presentes en su región de origen.
La solución fue desarrollar una técnica de polinización manual, utilizada actualmente en plantaciones de diferentes países.
Aunque Madagascar domina gran parte del mercado internacional, la historia de la vainilla permanece vinculada con México y, particularmente, con la región del Totonacapan, compartida por Puebla y Veracruz.



