Cuando pensamos en Puebla es difícil no imaginar una fachada cubierta de azulejos blancos y azules.
Pero detrás de cada pieza de talavera existe un proceso artesanal que ha sobrevivido durante generaciones.
Los artesanos utilizan técnicas tradicionales para preparar el barro, moldear las piezas, aplicar esmaltes, pintar los diseños y realizar las diferentes cocciones necesarias para obtener el acabado característico.
Este conocimiento no pertenece únicamente al objeto terminado.
La verdadera tradición está en las técnicas, herramientas y conocimientos que los artesanos transmiten de generación en generación.
Por esa razón, en 2019 la UNESCO inscribió los procesos artesanales de elaboración de la talavera de Puebla y Tlaxcala, junto con las técnicas tradicionales de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo en España, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Así que cuando ves una pieza poblana no estás observando únicamente decoración.
También estás viendo siglos de conocimientos que continúan realizándose prácticamente de la misma manera en los talleres.




