La calle 6 Oriente del Centro Histórico es conocida como la Calle de los Dulces por la cantidad de establecimientos dedicados a la repostería tradicional poblana.

En sus vitrinas pueden encontrarse camotes, tortitas de Santa Clara, muéganos, borrachitos, cocadas, jamoncillos y otros productos elaborados con recetas transmitidas durante generaciones.

Muchos de estos dulces tienen relación con las cocinas conventuales, donde se combinaron azúcar, leche, semillas, frutas y técnicas llegadas de distintos continentes.

Con el tiempo, las recetas salieron de los conventos y comenzaron a reproducirse en talleres y negocios familiares.

La calle no sólo funciona como corredor comercial. También permite observar cómo la gastronomía puede convertirse en una forma de memoria: cada dulce conserva ingredientes, métodos y sabores relacionados con diferentes etapas de la historia de Puebla.