En 1646, el obispo Juan de Palafox y Mendoza donó alrededor de 5 mil libros a los colegios de San Pedro y San Juan, pero estableció una condición poco habitual para la época: la colección debía estar abierta a todas las personas interesadas en estudiar.
Ese principio convirtió a la Biblioteca Palafoxiana en una de las primeras bibliotecas públicas de América.
Su acervo creció con nuevas donaciones y actualmente conserva miles de volúmenes relacionados con teología, filosofía, medicina, historia, derecho, geografía y ciencias naturales.
Los libros se encuentran distribuidos en estanterías de madera construidas en diferentes etapas. Algunas obras todavía conservan anotaciones, sellos y marcas que permiten conocer cómo circularon antes de llegar a Puebla.
Más que una biblioteca antigua, la Palafoxiana representa una idea adelantada para su tiempo: el conocimiento adquiere mayor valor cuando puede ser consultado y compartido.



