El Volkswagen Sedán, conocido en México como Vocho, comenzó a producirse en Puebla en 1967.

Su mecánica relativamente sencilla, resistencia y tamaño compacto ayudaron a convertirlo en uno de los vehículos más populares del país.

Durante décadas fue automóvil familiar, taxi, vehículo de trabajo y objeto de múltiples modificaciones. Su presencia cotidiana hizo que dejara de percibirse únicamente como un producto alemán y se integrara a la cultura mexicana.

La fabricación terminó en 2003. El último Vocho producido en serie salió de la planta de Puebla como parte de una edición especial.

Aunque han pasado varios años desde el cierre de la línea, miles de unidades continúan circulando. Clubes, coleccionistas y restauradores mantienen viva una historia industrial profundamente vinculada con Puebla.