Puebla tiene mole, cemitas, chalupas y muchos otros sabores, pero uno de sus platillos más reconocibles nació del encuentro entre dos culturas.

Los tacos árabes comenzaron a popularizarse en la ciudad durante la primera mitad del siglo XX con la llegada de familias procedentes de Medio Oriente.

La preparación tomó como referencia técnicas utilizadas para cocinar carne en un asador vertical, similares a las empleadas en platillos como el shawarma.

En Puebla, la receta fue transformándose.

La carne de cordero utilizada tradicionalmente en Medio Oriente fue sustituida por carne de cerdo y comenzó a servirse dentro de un pan de harina conocido simplemente como pan árabe.

También apareció la característica salsa roja que acompaña al platillo.

Para la década de 1930 ya existían establecimientos especializados en tacos árabes dentro del Centro Histórico.

Aquella adaptación poblana terminó influyendo incluso en otra de las preparaciones más famosas de México, pues el uso del trompo vertical fue uno de los antecedentes del actual taco al pastor.

Más de nueve décadas después, pedir un taco árabe con su pan caliente y salsa sigue siendo una experiencia difícil de separar de Puebla.