Una de las historias más conocidas asegura que el mole poblano nació dentro de un convento, cuando varias religiosas combinaron apresuradamente diferentes ingredientes para recibir a un visitante importante.

Otras versiones atribuyen su creación a cocineras indígenas o a grandes banquetes virreinales. Sin embargo, no existe un documento definitivo que identifique a una sola persona como autora de la receta.

El mole es resultado del encuentro entre ingredientes mesoamericanos, europeos y asiáticos. Incluye distintos chiles, semillas, especias, frutos secos y, dependiendo de la receta, chocolate.

Cada familia y establecimiento mantiene sus propias proporciones y métodos de preparación. Algunas recetas utilizan más de 20 ingredientes y requieren varias horas de tostado, molienda y cocción.

Su importancia no depende de una leyenda específica: el mole poblano representa siglos de intercambio cultural y conocimiento transmitido entre generaciones.