El Barrio de los Sapos es uno de los rincones más reconocibles del Centro Histórico por sus fachadas de colores, balcones y negocios de antigüedades.
Su nombre está relacionado con el antiguo río San Francisco. Durante la temporada de lluvias, el agua podía desbordarse y permanecer estancada en los terrenos cercanos.
La humedad favorecía la presencia de sapos y otros anfibios, por lo que los habitantes comenzaron a identificar el lugar con ese nombre.
A finales de la década de 1960 se instalaron comerciantes de antigüedades y surgió el tradicional tianguis. Actualmente pueden encontrarse cámaras, monedas, discos, muebles, libros y objetos decorativos.
El barrio pasó de ser una zona afectada por el agua a convertirse en uno de los corredores culturales y turísticos más fotografiados de Puebla.



