Basta cruzar hacia el oriente del Centro Histórico para encontrarse con uno de los barrios más antiguos de Puebla: Analco.

Su nombre tiene raíces nahuas y suele interpretarse como “al otro lado del río”, una referencia a su ubicación histórica respecto al antiguo río San Francisco.

El barrio comenzó a desarrollarse durante los primeros años de la ciudad y estuvo relacionado con comunidades indígenas que participaron en diferentes actividades necesarias para el crecimiento de Puebla.

Con el paso de los siglos, Analco fue integrándose cada vez más a la mancha urbana, pero todavía conserva elementos que permiten reconocer su historia.

Uno de sus puntos más conocidos es el templo del Santo Ángel Custodio, además del jardín y las calles que rodean la zona.

También se encuentra cerca del antiguo Puente de Ovando, uno de los sitios que recuerdan la época en que el río San Francisco todavía dividía físicamente diferentes sectores de la ciudad.

Hoy Analco combina viviendas, talleres, comercios, espacios religiosos y uno de los tianguis dominicales más conocidos de Puebla.

Recorrerlo permite entender que buena parte de la historia de la ciudad no solamente está alrededor del Zócalo: también permanece en los barrios que crecieron junto a él.